Chile es el hábitat del Bombus dahlbomii, el abejorro más grande del mundo y un polinizador clave para los ecosistemas locales. Sin embargo, sus poblaciones se han desplomado drásticamente en las últimas décadas, catalogándolo desde hace diez años en peligro de extinción (EN) según la Lista Roja de la UICN.
El principal responsable de este declive es el Bombus terrestris, un abejorro europeo introducido en 1997 con la autorización del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para optimizar la polinización de cultivos comerciales como el tomate y el arándano. El organismo justificó la medida argumentando que los polinizadores silvestres eran insuficientes para mantener la productividad agrícola durante todo el año.
Efectos de una especie invasora
Pablo Vial, melitólogo de la Fundación Abejas de Chile, explica que la introducción de B. terrestris —junto a la de B. ruderatus en los años 80— trajo consigo patógenos devastadores como el parásito Apicystis bombi, además de una agresiva competencia por recursos florales.
La justificación técnica de la importación también es cuestionada: se introdujo a la especie exótica por su capacidad de realizar "polinización por zumbido" (vibración de la flor para liberar polen). No obstante, el B. dahlbomii y decenas de abejas nativas chilenas ya ejecutaban este proceso sin necesidad de intervención externa.
Además de desplazar a la fauna local, el abejorro europeo altera la dinámica floral: al tener una lengua más corta, perfora la base de las flores para extraer néctar sin polinizarlas, un hábito nocivo que las especies nativas han empezado a copiar.
Consecuencias ecológicas y respuesta oficial
La eventual extinción del B. dahlbomii implicaría la pérdida de una función ecológica irreparable. Su morfología (posee una de las lenguas más largas entre los ápidos) le permite polinizar eficazmente especies de flora nativa con flores profundas o tubulares, como el chilco, el ulmo y el avellano.
Consultado al respecto, el SAG afirmó estar al tanto de la situación y mantener exigencias de mitigación —como el uso de excluidores de reinas en colmenas comerciales y su destrucción tras el uso—, pero descartó suspender la importación de la especie. El organismo sostiene que busca conciliar la conservación ambiental con la sostenibilidad de la producción agrícola.
Por su parte, especialistas coinciden en que las medidas actuales son insuficientes dado que el abejorro europeo ya se encuentra asilvestrado, y apuestan a que la entrada en funciones del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) permita catalogar formalmente al B. terrestris como especie invasora y prohibir su ingreso al país.
